Cinco pasos para reclamar una factura impagada

¿Qué harías si tienes una factura por abonar desde hace ya más de medio año?

Cinco pasos para reclamar una factura impagada

Post exclusivo de la colaboradora del blog Elena Hita, periodista especializada en economía, profesora de redes sociales y periodismo económico - @elenhitaES 

 

¿Qué harías si tienes una factura por abonar desde hace ya más de medio año?

  • A) ¿Contratarías a una empresa de recobro de dudosa legalidad?
  • B) ¿Darías por perdida la factura y la guardarías en el último cajón?
  • C) ¿Emprenderías acciones legales?

 

La respuesta puede resultar obvia, pero la realidad es tozuda. La mayor parte de autónomos y pymes se resigna, y tras meses de insistencia, opta por cesar la tediosa labor de perseguir al deudor. Unas veces porque éste realmente no puede pagar; otras, porque es simplemente un moroso profesional.

Desgraciadamente vivimos en un país donde la cultura del que no paga resulta hasta simpática. Y unas veces por desconocimiento de la ley, otras por amistad y aún otras por temor a perder relaciones comerciales, el caso es que en la mayoría de las ocasiones no se actúa contra el impago. Recientemente, el Instituto de Empresa y Crédito y Caución ha dado a conocer los datos sobre morosidad de las empresas: el 74% de ellas lo sufre y el 13% está en riesgo de echar el cierre.

Por pequeña que te parezca la deuda, hay vías económico-judiciales para cobrarla. Así pues, si tras varios intentos amistosos no llegas a buen puerto, pon en marcha acciones legales, bien por la vía judicial o bien por la extrajudicial. Si optas por la primera, estos son los pasos a seguir:

1. Antes de decidir si merece la pena recurrir a la justicia, tienes que investigar la capacidad de pago de tu deudor. En el Registro Mercantil puedes encontrar información sobre la situación financiera de su empresa. Es posible que los datos no estén muy actualizados, pero te servirán para hacerte una primera composición del lugar. Igualmente, consulta ficheros de morosos o contrata alguna herramienta de calificación de riesgo. A partir de 20 euros, puedes disponer de información sobre su solvencia.

2. Si después de esta indagación tienes constancia de que el deudor puede estar en fase de insolvencia y, por lo tanto, entrar en concurso de acreedores date prisa en reclamar, porque una vez que se someta al proceso de suspensión de pagos tu deuda será de las últimas en abonar -si es que queda dinero- por lo que no te compensará iniciar acción alguna. Esto mismo sucederá si no tiene activos embargables. Ante ambos escenarios, opta por la opción B y asume tu pérdida.

3. Por el contrario, si tu deudor tiene capacidad de pago, antes de entrar en formalidades que pueden terminar retrasando demasiado el cobro de la deuda, haz un último intento y ofrécele algún descuento o pago aplazado. Si con todo no accede, entonces activa la opción C. Envía un burofax reclamando la factura pendiente. Importe, concepto y plazo. Es de suponer que tienes documentación que acredite la existencia de esa deuda. De lo contrario, nada podrás exigir. Avísale de que en caso de no saldarla se tomarán las pertinentes acciones judiciales. Guarda una copia del envío porque te servirá para demostrar que has iniciado los pasos legales para reclamar la factura pendiente.

4. Si el deudor ignora la carta certificada, interpón un monitorio en el Juzgado de su domicilio. Se trata de un procedimiento rápido y sencillo, muy utilizado en estos casos, donde no es necesario contratar a un abogado ni que intervenga un procurador. Es más, si la factura es inferior a 2.000 euros no habrá que pagar tasas judiciales. En caso contrario, hay un coste fijo de 100 euros y otro variable, en función de la cantidad reclamada. En los Juzgados hay impresos para presentar el escrito. Una vez admitido -puede tardar más de seis meses-, se le dan 20 días hábiles al deudor para que pague. Aquí se abren tres escenarios:

  • a) En caso de que acceda a saldar la deuda y ésta supere el citado límite de los 2.000 euros, sí será necesaria la intervención del abogado y procurador para cobrarla.
  • b) Si no lo hace, hay que presentar otro escrito solicitando el embargo de sus bienes.
  • c) Si se opone, se abre juicio oral, si la cuantía no supera los 6.000 euros; u ordinario, si es superior. Llegados a este punto, asume que el proceso será lento y más costoso, ya que además de las tasas judiciales pertinentes, entre 150 y 300 euros, será ya necesaria la intervención de un abogado y procurador. De nuevo, siempre que el importe de la reclamación supere los citados 2.000 euros.

 

5. Si prefieres no pasar por todos estos trámites y acelerar el proceso, puedes optar por la vía extrajudicial y recurrir a profesionales del recobro. Ciertamente, esta alternativa supone un coste que muchos autónomos y pymes no se pueden permitir. Si bien, a la larga, las herramientas de control de riesgo que ofrecen pueden compensar las pérdidas por impago. No hablamos de tipos que van por ahí disfrazados persiguiendo al deudor. De hecho, esta opción -la A- es la última elegida, según la estadística.

 

Hay muchas compañías del sector con métodos eficaces, que atacan directamente a la reputación del deudor. No hay nada peor para un negocio que airear  sus trapos sucios en Internet. La mancha es muy difícil de quitar. Así que ante esta amenaza, en la mayoría de los casos, el deudor paga de forma amistosa.

En manos de los autónomos y las pymes está frenar la morosidad. Aunque la cuantía te parezca pequeña y tengas otras cosas mejores que hacer que ir al Juzgado, si no actúas no contribuirás a acabar con la lacra del moroso profesional.

 

Y tú, ¿te has encontrado en esta situación?

Cuéntanos tu experiencia.