Ética, responsabilidad y privacidad de datos: cómo cambiará la normativa para adaptarse a las oportunidades en el área de la salud

¿Está la sociedad preparada para aceptar el nuevo rol que desempeñarán las tecnologías de la salud?

Ética, responsabilidad y privacidad de datos: cómo cambiará la normativa para adaptarse a las oportunidades en el área de la salud

La tecnología puede aportar grandes beneficios en el área de la salud. Aun así, la adopción tecnológica genera sentimientos encontrados en el sector sanitario europeo. Estos son algunos de los importantes descubrimientos llevados a cabo por Epson en un estudio que evalúa el impacto futuro de la tecnología.

La primera de las preocupaciones en el ámbito de la salud tiene que ver con la protección de los datos. Los fallos de seguridad en redes de alto nivel son un tema recurrente en las noticias. Si vivimos en una sociedad que teme el acceso ilegal a datos tan básicos como nuestro nombre y dirección, ¿cómo se puede superar el recelo que genera la gestión de los datos médicos privados?

Enfrentarse al miedo para aprovechar las oportunidades

A primera vista, las nuevas tecnologías de la salud parecen un sueño hecho realidad. Mejoran la atención al paciente, permiten realizar un mejor seguimiento del enfermo y brindan mejores resultados quirúrgicos. Sin embargo, en un futuro en el que está muy presente la innovación tecnológica, muchos siguen preguntándose en quién recae la responsabilidad de la atención sanitaria. ¿Quién tiene la propiedad de nuestros datos y, por tanto, es responsable de nuestra atención sanitaria? Y, en última instancia, ¿quién se hace cargo de un sector muy limitado por el factor temporal y es capaz de desarrollar las habilidades que permitan aprovechar la nueva tecnología?

A pesar de todos los retos que se plantean, las ventajas de la tecnología son claras para muchos. El 47% de los encuestados considera que la pérdida de la privacidad de los datos se ve compensada por la mejora en el diagnóstico y el tratamiento. Aun así, el 67% de los encuestados opina que la privacidad de los datos puede frenar la puesta en marcha de la tecnología.

Pero no solo el sector debe participar en el proceso: los pacientes deben estar convencidos. De hecho, el 66% de los encuestados piensa que los pacientes se resistirán a que se les realice un seguimiento a distancia, y el 67% considera que los pacientes serán reacios al uso de la nueva tecnología.

El reto de aceptar el cambio

El verdadero reto que plantea esta transformación es la aceptación social. En palabras del Dr. Bertalan Mesko, futurólogo médico, "cualquier obstáculo informático queda en un segundo plano ante el reto de lograr que nuestra sociedad debata los posibles desafíos éticos y situaciones futuras, incluyendo la presencia de tecnologías disruptivas".

No cabe duda de que concienciar sobre las ventajas que puede comportar el intercambio de datos será la clave para avanzar. Asimismo, el establecimiento de directrices y normativas es necesario para garantizar que la transición se lleve a cabo sin incidencias. Una legislación más sólida puede generar una mayor sensación de seguridad en el marco de una revolución tecnológica creciente.

El reto de la responsabilidad

Puede que la privacidad de los datos sea el reto principal, pero no hay que perder de vista el alcance que puede tener la preocupación relativa a la responsabilidad y a la ética en plena transformación tecnológica. El 68% de los encuestados opina que las cuestiones éticas pueden frenar la implementación de la tecnología.

Una vez más, parece que el problema de la responsabilidad plantea un obstáculo que debemos superar. El 70% de los encuestados afirmó que las cuestiones relativas a la responsabilidad pueden suponer un gran reto para la puesta en marcha de la nueva tecnología. Bien puede ser este el motivo por el que el 58% de los encuestados afirma que los profesionales médicos serán reacios al uso de la nueva tecnología.

Si se da luz verde a la transformación tecnológica en el área de la salud, no solo tendremos que abordar los retos logísticos, sino también la cuestión ética de la responsabilidad en un sector especialmente sensible.

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