La fabricación en 2025: más trabajo, más creatividad, más crecimiento

Los trabajadores europeos prevén que la cuarta revolución industrial tendrá consecuencias positivas

La fabricación en 2025: más trabajo, más creatividad, más crecimiento

La innovación está muy presente en nuestro día a día. Vivimos en una realidad donde impera una fabricación de vanguardia: las impresoras 3D, la realidad aumentada, la inteligencia artificial y la robótica avanzada serán características claves de la fábrica del futuro.

Y, como siempre sucede, cuando se avecinan grandes cambios en el horizonte, se produce cierta inquietud. Por ejemplo, nuestro estudio indica que el 57% de los trabajadores europeos cree que la tecnología afectará a su sector en la próxima década.

Sin embargo, a pesar de este dato, otros resultados revelan una actitud más positiva de lo esperada hacia las ventajas de la cuarta revolución industrial. ¿Cuál será el futuro de la industria, según los trabajadores europeos?

Epson habló con diecisiete líderes de opinión para averiguar cómo serán los impactos tecnológicos en el sector de la fabricación industrial, y contrastó sus predicciones con más de 7000 dirigentes empresariales y empleados europeos.

La producción se vuelve local

El auge de la impresión 3D conlleva que cada vez se puedan fabricar más productos de modo local, respondiendo así a una demanda de mayor personalización. Los expertos encuestados, junto con el 74% de los altos directivos europeos, cree que los cambios acelerados en los procesos de fabricación impulsarán las economías locales y la creación de empleo.

Estiman que unas empresas más conectadas y con tecnología inteligente aplicada, no solo reducirán la intensidad energética del ciclo de vida del producto, sino que también crearán productos de rápida comercialización y extremadamente personalizados. Y, además, el 65% de los trabajadores cree que la calidad del producto mejorará.

Los trabajadores del futuro se adaptan

Como en las revoluciones previas, son los 52 millones 1de trabajadores europeos del ámbito industrial los que se enfrentan a una mayor incertidumbre. Sin duda, su modo de trabajar experimentará grandes cambios. Aun así, la mayoría estima que seguirá siendo importante en la producción. Por ejemplo, el 60% de empleados cree que los robots no podrán reemplazar la capacidad humana de adaptación, creatividad o reacción, dejando entrever que las personas seguirán desempeñando un papel importante.

Según el profesor Alain Bernard, los trabajadores irán formando progresivamente a los robots para que aprendan, y los cobots (robots diseñados para colaborar con las personas) ayudarán con las tareas más difíciles. El 70% de los encuestados coincide en que los robots irán asumiendo aquellas tareas complejas que a los humanos les cuesta más dominar.

De hecho, el 69% de los empleados está de acuerdo en que los robots se convertirán en una parte central de nuestra infraestructura fabril. El mayor reto para el 55% de los encuestados será cumplir con el cambiante marco normativo al integrar los robots en la fabricación y en infraestructuras industriales.

La tecnología aumenta la fabricación

La robótica no es la única tecnología revolucionaria. La realidad aumentada (RA) también desempeñará un papel decisivo, de acuerdo con expertos como el profesor Bernard o el profesor Darwin Caldwell. La RA proporciona información de datos a tiempo real e instruye a los trabajadores sobre los procesos complejos de fabricación.

Aunque los expertos predicen que esta tecnología garantizará que los empleados trabajen de modo más inteligente y eficiente, éstos tienen sus dudas. Solo el 56% cree que la RA es interesante para su sector. El desarrollo de producto es un campo especialmente prometedor: el 43% de los encuestados cree que aquí tendrá su mayor impacto la RA.

Ganar en eficiencia

La innovación alterará el futuro de la fabricación, pero las opiniones siguen siendo positivas. El 83% de los encuestados cree que la tecnología mejorará la eficiencia organizativa. Así, la fabricación será más eficiente, productiva, precisa, analítica y creativa.

La industria de la producción vive una auténtica revolución. Ante un cambio tan radical, es comprensible que haya quien reaccione con cautela. Para encarar el futuro, quizá lo mejor es aprender del pasado. Las revoluciones industriales que nos precedieron trajeron consigo enormes cambios. Aportaron modificaciones muy beneficiosas en la producción, un gran crecimiento global y el aumento del nivel de vida. Sin duda hay mucho margen para ser positivos.

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