Luces y sombras de la ley de Segunda Oportunidad

Elena Hita nos cuenta en qué consiste la ley Segunda Oportunidad y cómo puede ayudar a particulares y autónomos

Luces y sombras de la ley de Segunda Oportunidad

Post exclusivo de la colaboradora del blog Elena Hita (@elenhitaES ) periodista especializada en economía, profesora de redes sociales y periodismo económico.

El negocio no va del todo bien. Llega final de mes y toca pagar el alquiler del local, la electricidad, el teléfono, las nóminas de tus cinco empleados. Para más inri, dos de tus principales proveedores no terminan de abonarte facturas pendientes. Tus deudas te ahogan. ¿Qué hacer ante esta situación? Si eres pyme, puedes recurrir al concurso de acreedores y si eres autónomo, a la ley de segunda oportunidad. 

¿Para qué sirve la ley de mecanismo de segunda oportunidad, reducción de la carga financiera y otras medidas de orden social

Se trata de una norma, que entró en vigor en verano de 2015, con el objetivo de dar oxígeno a particulares y autónomos que no pueden hacer frente a sus facturas y puedan tener una segunda oportunidad para afrontar un nuevo negocio sin que les ahoguen las deudas anteriores. Se trata, en definitiva, de condonar las deudas, poner el contador a cero. 

Antecedentes

Hasta su entrada en vigor, el autónomo tenía que responder con su patrimonio las deudas contraídas, lo que provocaba que terminase desplumado, sin casa, sin coche… y, lo que es peor, probablemente con facturas aún pendientes por pagar. Por lo tanto, sin posibilidad de levantar cabeza. 

Requisitos

Para poder beneficiarse de la ley de segunda oportunidad se han de cumplir una serie de requisitos. A saber: 

- Demostrar que no se puede afrontar pagos. ¿Cómo? Pues si durante los tres meses previos no se han podido pagar facturas a Hacienda y Seguridad Social o si durante un periodo continuado no se han podido afrontar otros recibos. 

- Intentar antes de solicitar el proceso un acuerdo extrajudicial con los acreedores, en el que se refleje un plan de pagos no superior a diez años, o pagar el 25% de los créditos ordinarios. De no alcanzarse acuerdo alguno, se podrá recurrir al juez para acogerse a la norma. 

- La deuda no puede superar los cinco millones.

- La situación de insolvencia no puede haber sido adrede.

- En los cuatro años anteriores a la solicitud, el autónomo no puede haber rechazado una oferta de trabajo acorde a sus “capacidades”.

- No estar condenado por delitos socio económicos.

¿Se perdonan todas las deudas?

No, y esa es una de las principales barreras que hacen ineficaz la norma. Uno queda liberado de pagar los recibos de luz, agua, teléfono, al proveedor… Es decir, deudas con acreedores ordinarios y subordinados, pero jamás queda exonerado de las deudas públicas. Aquellas contraídas con Hacienda y la Seguridad Social (acreedores privilegiados). Lo cual es un obstáculo importante ya que el grueso de las deudas que los autónomos tienen es precisamente con la administración pública. Este privilegio, por otra parte, no tiene parangón en otros países vecinos. Por eso, desde el Congreso de los Diputados se está estudiando la posibilidad de exonerar también estas deudas. De hecho, ya hay jueces que las han incluido en sus sentencias. 

En caso de divorcio, no se perdona la pensione alimenticia.

¿Y qué pasa con la hipoteca? Se ejecutará la misma y si con lo obtenido no se cubre toda, el saldo pendiente se considerará como crédito ordinario y, por tanto, podrá ser perdonado. Ahora bien, no en todos los supuestos esta opción está contemplada. 

¿Es definitiva la exoneración?

Sí y no. Durante los primeros cinco años la condonación es provisional. Esto significa que un acreedor puede impugnar la exoneración de deudas en caso de que su situación patrimonial cambie sustancialmente, lo cual no deja de ser un desincentivo. Una vez superado ese lustro ya nadie podrá reclamarle nada. 

¿Podrán embargarle la nómina?

En parte. Si el autónomo empieza a trabajar por cuenta ajena, el importe equivalente al Salario Mínimo Interprofesional (655,20 euros) no podrá tocarse. A partir de ahí, en función de la cuantía del salario se aplican unos porcentajes.

Otras incongruencias y mejoras

Aparte de la ya mencionada liberación de las cuentas pendientes con la administración pública, la obligación de intentar llegar antes a un acuerdo extrajudicial con los acreedores está demostrando ser una barrera. Supone alargar la sangría de la empresa y más costes para el afectado. El Congreso de los Diputados trabaja también en mejorar la norma eliminando esta obligación. 

 

Podéis leer la letra pequeña de la ley en el BOE y en esta guía:

http://www.boe.es/boe/dias/2015/07/29/pdfs/BOE-A-2015-8469.pdf

http://desendeudate.com/guia-de-la-ley-de-segunda-oportunidad/