Un comercio más tecnológico, un comercio más competitivo

por Ernest Quingles, Presidente Ejecutivo de Epson Ibérica

Un comercio más tecnológico, un comercio más competitivo

Hace unos días el Consejo de Ministros tramitó la tercera edición del Plan Integral de Apoyo a la Competitividad del Comercio Minorista. El plan establece la puesta en marcha de una serie de medidas que fomentan la innovación y la competitividad del pequeño comercio, promueven los centros comerciales abiertos y los mercados municipales y apoyan financieramente a las empresas. Además, entre los objetivos del proyecto se encuentra la promoción y la reactivación de la demanda, el impulso del relevo generacional y el protagonismo de la imagen de España como destino turístico de compras. El Plan Integral de Apoyo a la Competitividad del Comercio Minorista conlleva una dotación presupuestaria de 5 millones de euros. Desde su implantación, en 2013, este plan ha beneficiado con sus distintas acciones a más de 38.691 comercios. Tal y como ha indicado la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, el Plan  “incluye 34 medidas enfocadas a la innovación y a la mejora de la competitividad de las pymes”. Entre dichas medidas se encuentra la implementación de soluciones de comercio electrónico destinadas a modernizar la pequeña y la mediana empresa.

Se trata de un plan de acción que empezó en 2013, tras 38 meses consecutivos de caídas en las ventas del pequeño comercio. En septiembre de ese año, empezó a verse  un cambio de tendencia, un ligero repunte de la actividad. Para consolidarlo y reforzarlo, según palabras de la vicepresidenta, el gobierno aprobó este plan. “Renovarse o morir”, “evolucionar o estancarse”. En definitiva, las administraciones empiezan a tomar posiciones frente al dilema y la reedición de esta acción de mejora de la competitividad del comercio es otro claro ejemplo de ello.

El plan que ahora impulsa el gobierno supone una ampliación de las medidas ya contempladas en 2013 y 2014, para dar un salto cualitativo que nos permita apuntalar el comercio minorista como una de las bases de nuestra economía. Los tiempos han cambiado y los consumidores también, por eso los comercios deben adaptarse a estos cambios y sorprender a los clientes, cada vez más exigentes.

Según un estudio de la consultora Coleman Parkes, el 36% de los españoles suele irse de un establecimiento sin comprar nada, si encuentra cola de en la caja. Según datos de este mismo estudio un tercio de los clientes encuestados piensa que las largas esperas en caja no son aceptables en los tiempos actuales. En un mundo donde puedes comprar al instante entradas de cine o reservar un asiento en un avión, hacer cola en la compra semanal empieza a formar parte del pasado. El usuario actual ya es tecnológico y como tal, demanda tecnología.

El uso de terminales que ofrezcan al cliente promociones únicas y personalizadas, la posibilidad de reservar prendas –antes de llegar al establecimiento- desde un smartphone, o contar con la opción de saber qué es lo que quiere o le gusta al cliente de antemano, mejorarán notablemente la relación con el consumidor, aproximarán el comercio a los clientes actuales –y potenciales- y mejorarán la experiencia de compra.

La puesta en marcha de este Plan de apoyo al comercio minorista es una buena noticia porque supone una apuesta por la modernización y la competitividad. Si damos  al pequeño comercio los recursos necesarios para apostar por la tecnología, le estamos ofreciendo la oportunidad de avanzar. 

  • Raúl Sanahuja
    Raúl Sanahuja

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