Educación durante el confinamiento: qué podemos aprender de las predicciones previas y la implementación actual

Por Hans Dummer

Educación durante el confinamiento: qué podemos aprender de las predicciones previas y la implementación actual

Si hay algo que esta crisis nos ha enseñado es que somos resilientes. Algo que se ha hecho especialmente evidente en el ámbito de la enseñanza, en el sector educativo. A pesar de que la mayoría de las familias están confinadas en sus hogares y un gran número de padres sigue trabajando, nuestros hijos siguen recibiendo educación.

Con un esfuerzo considerable por parte de docentes y escuelas, los niños de todo el mundo siguen aprendiendo a través de lecciones adaptadas, aprovechando las plataformas existentes de forma innovadora. Los padres también se han involucrado asumiendo la función de educadores para los más pequeños, al impartir las lecciones proporcionadas por los docentes. Los estudiantes de secundaria están asumiendo la responsabilidad de su propio aprendizaje de una forma que, según algunos, los prepara mejor para su futuro laboral.

Aunque la situación actual dista de ser ideal, la transición a un aprendizaje virtual y remoto ya había sido prevista por expertos y por los profesionales del sector. Un estudio realizado por Epson hace tres años analizó los cambios previstos para el sector educativo. En ese momento, el 78 % de los entrevistados creía que la tecnología pondría en cuestión la metodología educativa tradicional.

No me equivoco al pensar que algunas ideas planteadas en ese momento y que las nuevas oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías para el sector educativo se están materializando en este momento. Se trata de un momento de transformación masiva, impulsado por la necesidad y no por el deseo, en el que aprovechamos las soluciones disponibles y no las ideales. Pero es probable que muchos espacios educativos identifiquen oportunidades de cambio positivo mientras salimos de la crisis actual.

Por eso quería repasar algunas de las expectativas planteadas por los expertos que participaron en aquel estudio y revisar algunas de las opiniones y conocimientos que compartieron.

El cambio en la función del docente

Las predicciones realizadas durante el estudio sobre los cambios en la función de los docentes son las que vemos como resultado de la situación actual.  La expectativa del 70 % de los participantes del estudio de hace tres años, era que los docentes dejarían de ser solo transmisores de conocimiento para asumir la función más esencial de guiar a los estudiantes en el proceso de aprendizaje.  El 64 % en ese momento también estaba de acuerdo en que la aplicación de la información y las habilidades analíticas se convertirían en el foco de la educación. Sin duda, estas predicciones se hicieron realidad y ahora vemos a los docentes orientando en el aprendizaje más que enseñando propiamente. Y aunque esta es una versión extrema de la idea, ¿es algo que debería o podría continuar mientras empezamos a recuperar la normalidad?

Sospecho que probablemente se busque un punto intermedio, especialmente para los estudiantes de secundaria y los alumnos de educación superior. Los expertos de nuestro estudio sugirieron que este enfoque se materializaría con el tiempo y el 71 % de los encuestados coincidió en que “el aprendizaje combinado”, que utiliza herramientas virtuales y presenciales, hará que la educación sea más dinámica y los profesores, más eficientes.

Colaboración creativa

Si bien es probable que las tecnologías que se utilizan hoy se hayan seleccionado bajo presión y dentro de las opciones disponibles, si los sistemas educativos han de aprovechar las oportunidades que han surgido durante este período de aprendizaje remoto, existen otras tecnologías más idóneas. Se espera que la realidad aumentada (RA) y las tecnologías colaborativas, como la proyección interactiva a través de soluciones que Epson ya suministra a escuelas y espacios educativos en toda la región EMEA, permitan y fomenten un contenido educativo más dinámico, de acuerdo con el 70 % de los participantes del estudio.

De manera similar, el 60 % creía que una tendencia hacia la educación colaborativa tendría un impacto positivo en el sector y que un cambio en las tecnologías de aprendizaje impulsaría la colaboración creativa entre estudiantes, para convertir las aulas en talleres de trabajo grupal. También se predecía que la tecnología de aprendizaje colaborativo igualaría las condiciones entre estudiantes: el 62 % creía que permitiría a cada estudiante aprender a su manera.

Soluciones para estudiantes

Sin embargo, no es solo el papel de los docentes y escuelas lo que ha cambiado (o que se espera que cambie), de acuerdo con las predicciones. Actualmente, se espera que los estudiantes de todas las edades se motiven y formen solos (o con la ayuda de los padres), interpretando e implementando las lecciones remotas y contenidos de aprendizaje en casa. 

Los expertos incluidos en nuestro estudio anterior pronosticaron que, en los próximos años, los estudiantes tendrían un papel más proactivo en sus resultados académicos. Y de acuerdo con el 57 %, el metaaprendizaje (que implica mayor responsabilidad de los estudiantes sobre su propio aprendizaje) se convertiría en la nueva norma, aportando una mejora positiva en el sector educativo.  

Aunque es poco probable que la situación actual permita un impacto positivo evidente en el aprendizaje, principalmente porque responde a una improvisación ante las circunstancias que no ha permitido una organización y estructuración más adecuadas, es probable que pese a todo surjan oportunidades a partir de esta experiencia. Tanto estudiantes como padres están avanzando y ayudando a posibilitar una nueva forma de aprendizaje, y los docentes están improvisando y virando el enfoque para mejorar la metodología a medida que avanzan.

Esperamos que al final de esto sepamos qué camino seguir, con una perspectiva renovada de las capacidades de nuestros docentes y estudiantes, una visión clara de lo que podemos lograr en la educación y nuevas ideas sobre cómo implementarlo.