El laboratorio fotográfico Picto invierte en impresoras de gran formato

El laboratorio fotográfico n.º 1 adquiere la SureColor P20000

El laboratorio fotográfico Picto invierte en impresoras de gran formato

Con sede en el corazón de París, Picto se dedica a satisfacer las necesidades de los fotógrafos profesionales, ya utilicen la tecnología digital o la convencional. Su cometido es el revelado, la impresión, la edición y el asesoramiento. Allí, el arte y la tecnología van de la mano.

Picto: un negocio familiar de tres generaciones

Cuando Pierre, el abuelo de Philippe Gassmann, fundó un pequeño laboratorio fotográfico en París en 1950, lo digital era lo que se hacía con los dedos y los ordenadores no eran mas que máquinas grandes y costosas que utilizaban hombres en bata blanca. Sin embargo, esto no preocupaba a fotógrafos de renombre como Henri Cartier-Bresson o Robert Doisneau, quienes tomaron la costumbre de pasarse por el laboratorio de Pierre para hablar con los trabajadores sobre la mejor manera de perfeccionar sus trabajos artísticos.

Esta reputación de calidad y profesionalidad aún acompaña a Picto hoy en día, pero, en 2004, los tiempos ya estaban cambiando y la tecnología digital se iba apoderando de los beneficios del grupo. Durante casi una década, Picto luchó por reinventarse a sí mismo. “Nunca hemos abandonado a nuestra clientela de fotógrafos profesionales”, señala Philippe. “Buscábamos formas alternativas de proporcionar los servicios que requerían nuestros clientes. La principal innovación consistió en darles acceso directo, a través de Internet, a la variedad completa de servicios que ofrecemos”.

Actualmente, casi todos los fotógrafos utilizan una cámara digital para, al menos, una parte de su trabajo, de modo que fue una sorpresa saber que el desarrollo y la mejora de la fotografía tradicional aún representa la mitad del volumen de trabajo del grupo. Esta rama del negocio se beneficia de la reputación internacional de Picto en restauración y reimpresión de viejas fotografías de interés histórico, que se pueden encontrar en galerías de arte y colecciones privadas de todo el mundo.

Una nueva impresora por la que vale la pena la espera

En Picto, habían utilizado las impresoras Epson Stylus Pro 11880 durante diez años y estaban entusiasmados por innovar. “Esperábamos que Epson inventara un modelo nuevo e incluso compramos una o dos impresoras de otro fabricante. Entonces, cuando anunciaron la SureColor P20000, nos invitaron a probar la versión beta”, señala Philippe. “Incluso podíamos recomendar cambios que Epson adoptó antes de lanzar al mercado la nueva impresora de forma oficial”.

Teniendo en cuenta que Picto ya ha adquirido tres impresoras SureColor P20000 y puede que a estas se le sumen una o dos más, ¿cuál es el reclamo del nuevo modelo? En respuesta, Philippe señala primero la velocidad: entre dos y tres veces más rápido que el modelo antiguo. Luego, está la mejora en la ergonomía y el manejo de papel, que permite a los trabajadores aumentar la productividad. La calidad de impresión también ha mejorado, en especial la de los detalles más delicados, y ahora hay cuatro niveles de gris para transiciones precisas con definición muy baja.

Otra gran ventaja para Picto es la compatibilidad de colores con la Stylus Pro. “Cuando recibimos pedidos de reimpresión, nos acercamos tanto a los colores originales que ningún cliente aún ha sido capaz de ver la diferencia”, dice. Las últimas impresoras de Epson utilizan la tinta UltraChrome PRO basada en pigmentos de Epson: mejor para el medio ambiente, mejor para los trabajadores y con una extraordinaria durabilidad de muchos años y sin desteñirse.

Picto optó por un servicio de gestión de copias de Epson llamado Epson Print & Save,que incluye tres años de mantenimiento in situ con respuesta rápida en caso de problemas técnicos. El contrato de Epson también garantiza los precios de los cartuchos de tinta y, por ello, proporciona a Picto mayor seguridad a la hora de fijar las tarifas. 

Proyectos de hoy y mañana

El plan de Philippe consiste en desarrollar el negocio de Picto en tres direcciones: el “Atelier”, en la que los artistas y técnicos de Picto ofrecerán servicio y asesoramiento individual a profesionales; la “Factory”, para atender a los fotógrafos que necesiten un nivel de ayuda más bajo; y, por último, el “Online Business”, en la que el cliente es totalmente independiente.

En junio de 2016, Picto publicó su modernizado sitio web, que facilitó el envío de archivos, la elección de montaje y calidad de papel y la selección de diferentes servicios opcionales. “Para los fotógrafos profesionales que saben exactamente lo que quieren, encargar los pedidos es ahora, literalmente, cuestión de clics”, explica Philippe. “En cuestión de una semana (o menos si les corre prisa), tendrán sus copias en la puerta de casa”.

Al mismo tiempo, se ha fundado la Picto Foundation. Se trata de una organización sin ánimo del lucro cuyo objetivo es centralizar y desarrollar la ayuda y el apoyo que Picto brinda a los fotógrafos, instituciones, galerías y estudiantes de artes gráficas.

Sin embargo, el proyecto más sorprendente de Philippe Gassmann le abrirá las puertas del Nuevo Mundo. “Al mirar a Apple, Google, Facebook y todo lo demás, uno piensa que EE. UU. va muy por delante de Europa en cuanto a la tecnología de la información”, declara. “Puede que eso sea cierto en el caso de algunos sectores, pero no cuando se trata de los servicios de la fotografía artística”. Junto a un colaborador local en Nueva York, Philippe aprovecha la experiencia de Picto en los servicios online para probar suerte en el mercado estadounidense. “Podemos ser mucho más eficaces y, además, más baratos. Abrimos nuestro negocio en Nueva York hace un año, así que, ¿quién sabe? Puede que nos metamos en el mercado con más impresoras SureColor de Epson. Sin duda, han transformado nuestro negocio”.